Cuando
miro al mar , me invade un sentimiento extraño, la verdad, porque no me
hace sentir bien, pero tampoco me hace sentir mal, me hace sentir en
paz. Me encanta pensar en cuántas tardes divertidas hemos pasado
todos mis amigos y yo en la playa, casi sin hacer nada, solo riéndonos,
que era lo más importante y no entiendo la razón, pero me entra mucha
nostalgia de esos ratos que hemos pasado. Cuando me pongo frente al
mar empiezo a pensar en mis amigos, mi familia.... Y en los buenos
momentos que estoy compartiendo con ellos, también pienso en esas
personas que por desgracia ya no están y no podré volver a
compartir nuevos momentos con ellos, pero cuando escucho el sonido
que emiten las olas me inunda una gran felicidad, al recordar esos muy
felices momentos. Cuando miro al mar me acuerdo de ese chico especial
y, cuando el mar se pone verde, me acuerdo de sus bonitos ojos. Cuando
me siento en la arena, me acuerdo de los momentos más felices de mi
vida, aun me acuerdo de cuando era mas pequeña y me sentaba en la
orilla de la playa a hacer “castillos” de arena con mi hermano,
me he dado cuenta de que todos hemos cambiado mucho, menos el mar, que
sigue siendo igual y haciendo lo mismo. Ahora que lo pienso, me
gustaría ser como el mar, estar rodeada de gente que me quiere,
seguir mis principios y no cambiar nunca y tener gente cerca que sea
capaz de esperar todo un año hasta el verano para volver a estar
conmigo.
Ruth Atenza Carvajal 1ºG
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